CRECEN LAS BODAS… ANTE NOTARIO: UN CAMBIO DE TENDENCIA

lunes 2 de diciembre del 2019 | Actualidad
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En las notarías estamos viviendo un notable aumento del número de bodas que se celebran en nuestras sedes. Tanto que es preciso observar que, realmente, está cambiando la forma de contraer matrimonio: un trámite más íntimo y cotidiano, si puede decirse así.

Incluso más riguroso –si cabe– con el artículo 32 de la Constitución Española, que define el matrimonio como “un vínculo jurídico entre dos personas que origina una comunidad de vida en que los cónyuges deben respetarse, actuar en interés de la familia, guardarse lealtad y ayudarse y prestarse socorro mutuo”.

Desde la entrada en vigor de la nueva Ley de Jurisdicción Voluntaria –es decir, desde 23 de julio de 2015no habíamos, realmente, dado fe de un número tan elevado de matrimonios como en este último año. No sé si son cada vez menos las parejas que van a casarse a la Iglesia, al juzgado o a los ayuntamientos, pero sí podemos afirmar que son cada vez más las que vienen a la notaría.

Más parejas, por tanto, que aprecian, entre otras ventajas, lo mejor que tenemos las notarías, que es la rapidez. Esto es, en cuanto nos presentan la documentación del Registro Civil, podemos citarlas –incluso en el mismo día– y, además, los contrayentes pueden elegir día y hora de su preferencia, lo que no suceden en los ayuntamientos y juzgados.

Tres pasos sencillos… y uno nunca fácil

Casarse ante un notario es, realmente, una decisión que apuesta por la rapidez, sencillez y la cercanía, también, en la propia ceremonia. Pero, vayamos por partes. Contraer matrimonio realmente es una suma de tres pasos: solicitud de expediente matrimonial, celebración e inscripción en el Registro Civil.

De momento, no todos se realizan en la notaría. El primero de ellos, el que más se puede dilatar en el tiempo, lamentablemente aún no está en manos de los notarios; pero lo estará. Hasta el 30 de junio de 2020 ­ –que es cuando entra en vigor por completo la Ley de Registro civil de 2011, en teoría porque ya se ha pospuesto varias veces–, el acta previa a la celebración del matrimonio debe de seguir tramitándose ante el Juez encargado del Registro Civil.

Esto es, actualmente, si una pareja está interesada en contraer matrimonio en una notaría, previamente debe acudir al Registro Civil, indicar expresamente que quiere casarse ante notario (decir, en concreto qué notario es) y solicitar que se remita el expediente. Eso sí, previa presentación de la documentación oportuna.

Ese Registro Civil debe ser el que corresponda, al menos, al domicilio de uno de los futuros cónyuges. Habrá que volver unos dos meses después –en el mejor de los casos, dependiendo de la ciudad– a la entrevista con el funcionario público instructor del expediente y al menos un testigo para iniciar el expediente. Así como ir de nuevo para recoger el auto original. A partir de julio, este trámite se simplificará (y acortará notablemente), además, en gran parte, recaerá en la propia notaría…

El empadronamiento sí es decisivo para determinar el Registro Civil competente para tramitar el expediente matrimonial, pero no así para la celebración de la boda, puesto que se puede elegir libremente al notario de cualquier localidad. Eso sí, éste debe “casar” en el municipio de su competencia, o en su distrito notarial, en caso de que el municipio donde se celebre el matrimonio no tenga notaría.

¿Ceremonia o mero acto notarial?

Una vez que los futuros contrayentes nos presentan el expediente matrimonial, las notarías nos distinguimos –a diferencia de ayuntamientos y juzgados, y por supuesto también la Iglesia, en  una extraordinaria rapidez. Más bien, estamos hablando de casi inmediatez. Ya que en el mismo día, incluso, podemos citar a los contrayentes para la ceremonia. O darle a elegir el día y la hora de su elección.

Nosotros, como otras muchas notarías, solo oficiamos matrimonio dentro del amplio horario laboral de la notaría y en nuestra propia oficina, que dispone de una localización privilegiada frente a la plaza de San Agustín, en pleno casco histórico de Cádiz. Pensamos, y en esto creo que estamos de acuerdo como muchas de las parejas que hemos casado, que la elección ante notario lleva implícita también la de una ceremonia sencilla, íntima y cercana.

La ley solo exige que los cónyuges acudan el día de la ceremonia acompañado por dos testigos y que, previa lectura por el notario de los artículos 66, 67 y 68 del Código Civil, manifesten que quieren casarse. Los declaramos entonces unidos en matrimonio, y se procede a la firma de la escritura pública.

Posteriormente, se expiden copias autorizadas de la escritura, una de las cuales se remite por la notaría, de oficio, al Registro civil competente. Es el tercer y último paso.

El matrimonio es, más allá de su solemnidad, un acto jurídico a la que la ley reconoce una serie de efectos a nivel personal y económico, y, como tal contrato, nada mejor una notaría para dejar testimonio de ello. Al fin y al cabo, es la vida misma.

En notaria Sánchez Osorio, ponemos a tu disposición todas las facilidades para que puedas contraer matrimonio de forma rápida y sencilla.

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